Era el amanecer de un nuevo día, y Adalet no se sentía con animo de enfrentarse al mundo ese lunes por la mañana. Su madre dormía en la otra habitación, y ella apenas había logrado dormir pensando en ¿Cuánto tiempo les quedaba con ella?
Levantándose de la cama, se aseo los dientes, se dio un baño, y escogió la ropa que usaría para ese día de trabajo pensando seriamente en no asistir para pasar otro agradable y feliz día en compañía de la mujer que le salvo la vida y su hijo.
Aquella noticia que