Durante tres años, el tiempo fluyó como un río manso en la superficie, pero con corrientes devastadoras en el fondo. En la hermosa casa de la colina, la vida transcurría entre el aroma de los jardines y las risas de un niño fuerte que crecía arrullado por el lago. Emi se entregó por completo a la maternidad, pero no descuidó ni un segundo su objetivo. Mientras criaba a su hijo, pasaba las noches escuchando audiolibros de finanzas, memorizando leyes mercantiles y perfeccionando estrategias de al