Ya se había hecho costumbre que Emi realizara el desayuno para ella y Gabriel, eso fue algo espontáneo y los dos lo disfrutaban, por que en el frío de la mañana y en la privacidad que les daba la cocina podrían darse algunas muestras de cariño, aunque ultimamente estan pasaditos de caricias.
Una vez que Gabriel salió a su respectiva jornada de trabajo Eduardo llegó a la cocina con esa confianza desmedida que siempre lo precedía, se acercó hacia Emi, sonriendo con picardía, él creyó , que por e