Emancipación.
Ana llegó a casa, sintiendo el peso de la tarde en sus hombros. Magda la recibió con una taza de café humeante y la hizo sentarse en el sofá. Luego de preguntarle cómo le fue y oir un poco sobre lo feliz que pudo sentirse en la oficina se decidió a contarle sus pasos los últimos días.
—Tengo mucho que contarte —dijo. Su voz se siente llena de emoción.
Ana, intrigada, se acomodó junto a ella.
—Dime, ¿qué es tan importante que parece que te mueres por revelarme? ¿Es sobre Pablo y Sofía?— pregu