Se hizo justicia.
—¡No me hagas esto , Ana! ¡ Eres una perra, debí matarte esa noche con ese b**e , Ana! ¡ Si, mate a los ineptos de tus padres, quería que tú también murieras , Ana!— gritaba Pablo mientras lo conducían a la patrulla policial. Oir todo aquello apuñaló el corazón de Ana quien corrió a alcanzarlo antes de que lo subieran.
—¿Por qué me odias tanto, Pablo? ¿Por qué te empeñaste en quitarme todo, hasta a mis padres ?— pregunta frente a él. Él la mira con intermitencia.
— Porque tu m*****a vida sie