Lyaus hizo una mueca de desagrado, que fue notada por uno de los trabajadores – La retiro señor- Señalando el biombo.
-Si- -No- Respondieron al mismo tiempo Lyaus y Selini.
-Déjelo ahí- Termino diciendo Lyaus, cediendo ante la presión de la mirada de ella.
Salieron los mozos de la habitación, y volvieron a entrar cargando una mesa y sillas, y varios platillos, que dejaron en la mesa, junto a una jarra de vino y una de cerveza.
-Muchas gracias- Les dio dos monedas de bronce, como propina, Los Mo