Capítulo 68: Una advertencia.
El viento mecía con suavidad las cortinas de esa habitación especial en dónde la estaban preparando. Sus ojos verdes le regresaban la mirada en el espejo. El cepillo de plata marcaba cada hebra de su hermoso cabello castaño, y una brocha de rubor, coloreaba sus tersas mejillas de un rosado suave que marcaba sus pómulos perfectos. Una caja cerrada la esperaba en la cama, los guantes blancos yacían junto el delicado ramo de rosas blancas y rosas que la madrastra de Leonardo Prego había mandado ha