Capítulo 168: Momento duros.
Al mismo tiempo, Leonardo se dejaba caer sobre una de las sillas en la recepción…Renato había sido herido gravemente por Mariana Urriaga, y ahora se debatía entre la vida y la muerte. Recuperando el aliento, Leonardo corrió hacia su auto…debía de llegar al hospital.
Aquel pasillo era demasiado largo.
Sus pies, como jamás antes en toda su vida, se sentían pesados, y cada paso, lo sentía demasiado lento. Los segundos, se sintieron como horas, y su pecho, a punto de estallar en dolor y angustia, palpitaba lento, y al mismo tiempo, demasiado rápido. Era igual a llevar a cuestas la fría loza de la tumba de un cementerio.
Era su hermano. Su hermano gemelo.
Cada gota de sangre en sus venas estaba hirviendo de rabia y de miedo. Cada grito, cada pelea, y cada reproche una vez hecho entre ambos, lo hacía sentirse mareado y temeroso. No podía detenerse; Leonardo Prego corría y no dejaba de correr entre los pasillos de aquel hospital, aunque ya le habían advertido de no hacerlo. Buscaba aquella h