Capítulo 158: Lo definitivo.
Pero también sabia, que no existían realmente limites en lo que Leonardo Prego pudiera hacer con tal de tenerla…aquel amor, meditó para sí mismo, era enfermizo. Luego de un rato y un corto viaje silencioso, finalmente habían llegado a la mansión Prego.
—Espera, Arianna. — suplicó Julia a la castaña que casi corrió a acercarse a la mansión que parecía tener siglos sin ver, mientras Leonardo estacionaba el coche en uno de los pocos sitios disponibles del enorme y cuidado jardín.
El cabello sedoso, castaño y largo de Arianna, se meció casi violentamente con el frío viento de ese invierno, y ella se detuvo de golpe a apreciar la fachada imponente del que fuera el hogar de Leonardo por tantos años de su más tierna infancia. La arquitectura sencilla vestía los dos pisos del lugar, la cantera gris moteada predominaba en la fachada y balcones de la mansión, y ésta era revestida, en algunos puntos, con grandes extensiones de plantas que se pegaban en la pared, había unas anchas escaleras que s