Capítulo 130: El consuelo de su amado.
Leonardo tomó a su esposa entre sus brazos, y alzándola en ellos, comenzó a caminar para salir de allí. El rector Armando entraba corriendo a la sala de conferencias, apenas sin poder creer lo que acababan de decirle que había pasado, y subiendo al escenario al mismo tiempo que Leonardo bajaba con Arianna en sus brazos, se sintió completamente avergonzado al mirar la furia del poderoso tatuado en sus ojos.
—Mas vale, señor rector, que encuentre y castigue a los responsables de todo esto. — demandó el rubio.
El rector Armando tragó duro, y luego tomó el micrófono indicando a todos que nadie se marcharía hasta encontrar a los responsables de tal acto de crueldad. Caminando con su esposa en brazos, todos le abrieron paso a Leonardo Prego quien salió de aquel lugar con la promesa de hacer pagar a todos por aquel sufrimiento que a su inocente esposa le habían provocado.
Mariana Urriaga apenas podía creer que Leonardo estuviese dispuesto a soportar tal humillación con tal de defender a aque