Capítulo 129: Defendiendo a quien ama.
—¿Me concederás esta pieza? Cenicienta. — cuestionó Leonardo.
Emocionada, Arianna asintió. Aquello, era como un sueño.
—Por supuesto, mi príncipe. — respondió ella.
Comenzando a bailar tan delicada y apaciblemente, Arianna y Leonardo se miraban a los ojos, perdiéndose sin remedio en la mirada del otro. Aquel amor que había florecido, aquel matrimonio obligado que había resultado en un ensueño, se antepondría ante todos aquellos que se interpusieran, Leonardo meditó, y pegando más a su amada esp