Capítulo 131: Verdades.
Un auto lujoso y deportivo se estacionaba fuera de un elegante edificio de departamento. Renato Prego salía hecho una furia del mismo y caminaba con pasos pesados y firmes hacia la entrada de aquel edificio. Estaba harto, completamente harto de todo lo que Mariana Urriaga hacia en contra de Arianna sin ninguna consecuencia real de ello. Tomando las llaves de ese nuevo lugar que había adquirido en la mejor zona de la ciudad, se sintió asqueado, casi al borde del vomito por todo lo que acababa de ocurrir en ese baile.
¿Qué era lo que estaba haciendo?
Había salido del lugar como un cobarde en lugar de poner a su esposa en su lugar y forzarla a pedir perdón a Arianna, y tal cual ahora se ocultaba en ese nuevo y lujoso departamento para no ser encontrado ni por Mariana ni por Leonardo, quien, estaba seguro, no iba a demorar en reclamarle lo que su esposa había hecho.
Arianna no merecía aquel trato ni aquellas acusaciones de las que estaba siendo víctima debido a las intrigas y mentiras de