Adanna
El silencio entre nosotras era incómodo. El silbido del viento me despabiló y me relamí los labios. Iba a preguntar, pero las palabras no me salían.
¿Qué estaba tratando de decirme esa mujer? ¿Que yo tenía poderes, al igual que mi madre?
Todo era tan extraño, tan difícil de creer.
Nunca había escuchado que los licántropos tuviéramos poderes. Y mucho menos habría imaginado que mi madre fuera una de ellos.
No sabía si creerle o si me estaba tomando el pelo.
¿Me había traído hasta allí par