Adanna
Todas las miradas estaban sobre mí. Había una mezcla de emociones y expresiones que rondaban desde la burla, la lástima y hasta el enojo. Y yo estaba allí, siendo juzgada por todos y acorralada por Iker, el hombre que una vez me dijo que me amaba y que prometió protegerme.
Ahora era mi verdugo.
Me solté de su agarre de forma tosca y lo miré con odio. Era lo único que pude sentir por él, después de todo lo que me había hecho, después de tantas humillaciones.
—Tanto tú como Isa y Dakota so