El sistema intentó estabilizarse.
Pero ya no sabía desde dónde.
Esa fue la primera consecuencia real de la desviación: no el error, sino la pérdida de punto de referencia.
El caso 18 ya no tenía un único eje narrativo.
Tenía dos.
Ayo lo sintió como una presión suave detrás de los ojos, como si el edificio estuviera intentando mirar en dos direcciones al mismo tiempo y fallara en decidir cuál era “delante”.
El nuevo Ayo seguía de pie.
Ya no frente al escritorio como antes, sino ligeramente despl