La deseaba como un loco, con desesperación, con obsesión, no existía en el mundo mujer que le provocar tan profunda desesperación por tenerla entre sus brazos, gruño extasiado, con las perturbadoras fantasías, estaba delante de ella y hasta esto se habia reducido su hombría.
Solo a fantasear…
—¿Te gusta lo que vez? —seguía de pie frente al espejo, y por el reflejo observaba la lucha de Conan que parecía perder, por eso con mayor sensualidad se habia quitado toda la ropa.
Conan no se habia dado