Mientras Dan y Thomoe asentían con una sonrisa, Tete agradeció rápidamente antes de dirigirse hacia la puerta.
—¡Ah, gracias! No tardo —dijo, con un tono apresurado pero agradecido, mientras se apresuraba a salir.
Dan se giró hacia Thomoe con una sonrisa de complicidad.
—¿Quién hubiera pensado que seríamos los tíos que cuidarían a los pequeños monstruitos? —bromeó, compartiendo una mirada divertida con Thomoe.
Thomoe soltó una risa y asintió, disfrutando del momento.
—Es un cambio interesante,