69. Colapso
Gia
Desperté sabiéndome sola dentro de las sábanas. Partes de ellas solo cubrían hasta la mitad de mi espalda desnuda.
Oteé el interior. Había amanecido, lo supe por los pequeños rayos de sol que se filtraban a través de las delgadas ranuras de las paredes. Me incorporé despacio, aun arrastraba un poco de dolor en la herida si hacia movimientos bruscos. Anoche había hecho muchos de ellos.
Sentí el rubor en mis mejillas inmediatamente. Sin duda, la mejor noche de mi vida. Recuerdo que nos dormim