47. Un regreso inesperado
Carlo
Era increíble que dos personas pudiesen amarse de un modo en el que mi hermana y Sebastian lo hacían. Casi parecía que aquel amor era invencible, imposible de erradicar.
Joder, el amor era un sentimiento que rayaba los límites de la cordura, lo supe cuando sentí la mano de Gia entrelazarse con la mía. Aun no me acostumbraba a esa muestra de afecto, siempre me pareció cursi y la evitaba a toda costa, sin embargo, cuando de trataba de ella, todo parecía valer la pena.
Gia había corrompido e