46. Llévame contigo esta noche
Gia
Ni el televisor encendido ni la compañía de Greco fueron suficiente para soportar la ausencia de Carlo. Su presencia se había apoderado de todos mis sentidos de una forma que no me atrevería a pronunciar en voz alta. Su voz me encontraba incluso en mis sueños y su aliento permanecía impregnado en mi piel como la primera vez que le tuve cerca.
Apreté los ojos con fuerza e instintivamente me llevé las manos al vientre al tiempo sentía la mirada de Greco sobre mí.
—No has probado bocado en tod