Mundo ficciónIniciar sesiónBella.
Eran las tres de la mañana cuando desperté junto a Bastián, su brazo me tenía rodeada y su respiración me acariciaba la nuca, estaba serena. No sé porque tuve la sensación de querer coger mi teléfono, pero de algún modo, presentí todas las llamadas perdidas de mi padre.
¡Carajo!
Lo había puesto en silencio cuando volábamos y había olv







