Donato de manera cuidadosa se acercó a su esposa, cada caricia que le brindaba marcaba su piel, Fiorella entrecerró los ojos y se dejó llevar por el momento.
Donato beso sus labios, mientras que con las manos acariciaba su espalda, todo lo que sucedía a su alrededor se quedó congelado, solo existían ellos dos, no había tiempo ni espacio para los problemas.
Fiorella estiró el cuello, los besos de Donato lo recorrieron, su respiración se agitó, su cuerpo estaba ansioso por sentirse amada y desea