— Mi amor has venido por mí.
Maximiliano pudo oler el whisky en el aliento de Tiffany, trató de esconder la molestia en su rostro, pero no pudo hacer lo mismo con su voz cuando habló. Le parecía increíble que aquella mujer pudiera tener el mismo rostro que Hanna y despertar sentimientos tan distintos en él.
Su dulce Hanna despertaba amor, deseo, cariño, cosas buenas. En cambio, Tiffany solo hacía que su cuerpo se tensara. Que su cabeza se llenara de maldiciones y que lo único que quisiese era m