Maximiliano decidió no pensar demasiado en las cosas absurdas que rondaban por su mente, caminó con firmeza dispuesto a entregarle el bolso a su esposa para mandarla de regreso a casa, pero antes de llegar hasta ella la vio contestar el móvil con prisas. Maximiliano notó al instante el temblor en las manos de Tiffany.
— ¿Sí? — La voz de su esposa también fue preocupada — ya le dije, yo hablé con él, pero… —La chica guardó silencio un minuto —. De verdad que no intenté, yo no… No pude convencerl