Hanna no podía hablar, no dejaba de pensar una y otra vez en las cosas que están sucediendo y en lo complicadas que podían hacerse. Se sentía feliz de haber visto a su hijo, sin embargo, aún le quedaba la más amarga de las preocupaciones.
La mujer miró al hombre sentado frente a ella y trató de no sentir absolutamente nada cuando sacó los incómodos zapatos de Tiffany de sus pies. La forma gentil en que tocó su empeine la hizo temblar, aquel simple toque era sin duda una advertencia de que las c