Hanna corrió lejos de la oficina, del hombre de su hermana y de todo lo que había provocado aquel beso hasta que sus pies dolieron. La mujer se dejó caer en uno de los bancos de un colorido parque cerca de lo que parecía un colegio.
La chica tragó mientras sentía que su corazón estallaría por todas las emociones que estaban fluyendo a su alrededor. No quería admitir que sentía algo por Maximiliano, aquello estaba mal, estaba terriblemente mal y mucho más ahora que conocía la increíble verdad de