No puedo explicar en qué momento exacto la fiesta había acabado menos puedo asegurar como estábamos de vuelta en la habitación, pero allí estábamos comiéndonos con la mirada a escasos centímetros uno del otro.
Una de sus manos comenzó a acariciar mi espalda desnuda a través del escote de mi vestido. Su respiración se mezclaba con la mía en un cálido aliento que erizaba cada bello de mi cuerpo mientras una electricidad llegaba desde su delicado tacto hasta estremecer mi sexo que chorreaba de hum