Capítulo 33

Mi cuerpo estaba agotado, apenas conseguía respirar pero mis brazos se aferraban a su cuello como si algo dentro de mi temiera que solo fuera un sueño o una ilusión que mi mente creara para zafarme de esta aterradora realidad.

Pero su olor era un abrazo protector que llegó a mi nariz desde el segundo que me cargó entre sus brazos para sacarme de aquella asquerosa carpa, no podía ser un sueño; no se sentiría tan bien de serlo.

—¿La encontraste?—la voz de Nain me obligó a abrir los ojos incrédula
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