Su teléfono sonó y en la pantalla se reflejaba el nombre de su padre.
—Ciao, hija, ¿Cómo estás? —habló su padre.
—Ciao, padre, estoy bien ¿Y tú? — respondió.
—Bien hija, dime ¿Cómo va el plan?
—Bien, estoy de camarera en su club y me ha pedido ser su sumisa 6 meses.
—Acepta, así le tendrás más tiempo junto a ti y poder matarlo. — su padre jugaba con ella como una marioneta.
—He pensado en enamorarlo y después acabar con su vida. — no estaba muy segura de lo que hacía.
—Esa es mi niña, ha