Volvió la noche de trabajar en el club, ese día libre había acabado. Hoy volvería a ver a Orlando, ese hombre que desde que puso sus ojos azules en los suyos, la hizo estremecerse como nunca antes por un hombre.
Ya había llegado al club vestida de color morado, había aceptado ser la sumisa de su enemigo, pero era la única forma de tenerle cerca.
Fue al despacho donde posiblemente él estuviera, necesitaba hablar con él. No sabía nada de ser sumisa, era inexperta en eso.
Cuando llegó al despa