Capitulo 15. La mañana después
William se despertó con una sensación agradable. Abrió los ojos y se dió cuenta de que estaba aferrado a la espalda de Simi. Ella durmiendo sobre él prácticamente, envuelta en su abrazo.
Su pene estaba duro, muy duro. Ella había metido su lindo culito justo a la altura de la entrepierna de él así que su pene estaba medio escondido entre las piernas de ella.
Alzó las sábanas y las mantas y gimió.
— Dios bendito — exclamó. No había podido ver bien el culo de Simi la noche anterior. O sea lo había