Capitulo 28. Algo inesperado
William había salido a encontrarse con un cliente. Menos mal porque ese día se sentía horrible. Tenía muchas náuseas y estaba mareada.
Inesperadamente la italiana, Chiara, entró a la oficina. Debajo de su abrigo, que se sacó tenía un mono en color blanco de piernas anchas y con mangas largas de una tela elastizada con unas botas cortas y un bolso de diseñador en color marrón, impecable como siempre. Esa vez había ido sola, sin su bebé.
Justo ese día que ella se sentía una piltrafa.
—Ah hola car