Capítulo 9. La tortura
Por alguna razón, esos atuendos de falda a la rodilla y camisas victorianas, así como los peinados ajustados y los lentes de marco de carey se transformaron en una tortura gradual e in crescendo para William, lo cual había empezado a tornar su carácter alegre en algo hosco. Y al jovial William, en un hombre malhumorado.
Claro que había tenido sesiones con sus spankees habituales, había tenido sexo pensando en ella y se había masturbado también. Pero nada parecía satisfacerlo lo suficiente, se s