Sasha
El silencio es tan afilado como una hoja.
Dante y Adrian se enfrentan, sus armas listas para escupir muerte. Yo, en medio, siento mi corazón golpear contra mi pecho como un tambor de guerra.
— Baja tu arma, Dante.
Adrian habla con un tono helado, pero siento la rabia burbujear bajo la superficie.
Dante no se mueve. Sus ojos, oscuros y duros, están fijos en mí.
— Dime que no es verdad, Sasha.
Su aliento es corto, como si le costara tragar la escena que tiene delante. Yo, en los brazos de A