Adrien
Pasamos las horas siguientes elaborando nuestro plan. Cada detalle contaba. Debíamos golpear con precisión, sin dejar el más mínimo espacio para el error.
Cuando el amanecer comenzó a asomarse, me levanté y estiré mis músculos cansados.
— Deberíamos dormir un poco.
Sasha asintió.
— ¿Dónde está tu habitación?
La miré un instante antes de señalar un pasillo a la derecha.
— Al final del pasillo. Pero puedes usar la habitación de invitados si quieres.
Ella no respondió de inmediato. Sus oscu