Sasha
La noche es fría. Cruel.
Las palabras de mi padre resuenan en mi cabeza como una campana fúnebre.
— Estás desterrada.
Mis pasos crujen en el gravilla mientras me alejo del dominio Morvan, mi antigua casa. Mi corazón late con fuerza en mi pecho, pero me niego a mirar atrás. Me niego a mostrarles la más mínima debilidad.
Dante no se ha movido.
Se ha quedado en esa habitación, a mi lado, para traicionarme.
Mi propio amigo de la infancia.
Aquel que creía dispuesto a morir por mí.
Las tiniebla