Samantha quedó sin palabras ante lo que le dije. Algo tan obvio no debería ser motivo de discusión.
Si fuera yo, tampoco querría que un miembro de mi familia se casara con alguien tan enfermo, y más aún, con un enfermo lleno de problemas.
En realidad, tengo una conciencia clara de mi situación y no aspiro a nada más. Solo que, aunque yo no lo haga, hay otros que sí tienen esperanzas.
Cuando el médico llegó para revisar mi estado, lo observé atentamente. Parecía un poco incómodo y se aclaró la ga