Con tantos problemas surgiendo uno tras otro, mi mente se sentía en blanco, completamente agotada.
Estela intentó varias veces sugerirme que descansara, pero realmente no me atreví a hacerlo.
La situación en la empresa parecía complicada, y Emilio incluso me dijo en secreto que todos estaban al borde del colapso, preguntando si podía regresar lo antes posible. Sabía que, si no fuera absolutamente necesario, no se habrían puesto en contacto conmigo.
Al abordar el avión, Natalia no dejó de recorda