Félix y Karla casi huyen despavoridos.
Por mi parte, fui llevada de regreso a la habitación, sintiéndome algo mareada. Tras recibir la inyección, logré recuperarme un poco.
—¿No crees que deberías salir del país? La situación aquí es demasiado insegura, ¿verdad? He puesto tantos guardias en la entrada, y aun así no lograron detenerlos —Estela me miraba con preocupación.
—Si quieren entrar, lo harán de todos modos. ¿Acaso puedo evitar que la gente reciba atención médica? —Solté una risa suave.
El