—¿Qué? —pregunté casi instintivamente.
¿Leonardo quería que yo le ayudara? ¿Qué podía hacer yo por él? Desde que lo conocía, parecía que podía resolver cualquier problema.
Pero en ese momento, vi una expresión de dificultad en su rostro.
—Hermano, ¿de qué hablas? ¿Qué no puedes resolver? Aparte de no poder tener hijos, ¿no eres capaz de todo? —Samantha lo miraba con curiosidad.
—¡Cállate! —Leonardo le lanzó una mirada sin emoción antes de volver a mirarme.
—La transmisión de la empresa en País d