La presentadora me miró y me guiñó un ojo, y solo entonces reaccioné.
—Hola a todos, soy Camila.
Tenía preparadas algunas líneas para aclarar la situación, pero en ese momento no podía articular palabra.
La presentadora, por su parte, tenía un guion lleno de preguntas. Ella preguntaba y yo respondía; era similar a lo que había planeado, pero ahora me sentía un poco torpe.
A un lado, las luces se ajustaban de vez en cuando.
Cuando la presentadora tocó el tema de mi aborto espontáneo, mis ojos se