Un pequeño error de Marcos, o más bien, su descuido, había llevado a que no pudiéramos encontrar las grabaciones de seguridad. Lo más frustrante era que el virus se había propagado rápidamente, cubriendo varios de mis diseños.
Afortunadamente, suelo subir mis proyectos a la nube, así que al menos no se detendría el trabajo.
Mientras intentábamos recuperar los datos de manera apresurada, Emma llegó.
—Señor Castillo, el abuelo quiere que regresen a casa, también Marcos.
Fernando ya sabía lo que ha