Al ver la actitud de Fernando, ¿qué más podía no entender?
Daniel sabía todo lo que había hecho. Era un hombre de negocios completo, y si el Grupo Castillo estaba afectado, por supuesto que quería minimizar el impacto. Ya no era el momento de buscar responsables, sino de considerar cómo resolver el problema.
—Abuelo, esto no tiene nada que ver con Valentina —dije, inhalando profundamente.
—Por supuesto.
—Tampoco tiene nada que ver conmigo.
—Entonces, ¿qué? —Fernando seguía mirando su taza de té