Daniel ya había despertado, aunque aún se veía un poco débil. Al venir a la habitación a verme, me abrazó con fuerza.
—Camila, lo siento, no debí dejarte acompañarme. ¿Qué dijo el médico? ¿Tienes alergia o qué? ¿Estás bien?
Natalia y yo coincidimos en que todo fue por la medicación que me dieron.
—Estoy bien —Le di unas palmaditas suaves en la espalda a Daniel.
Lo miré detenidamente y me aseguré de que solo estaba un poco débil, así que finalmente pude relajarme.
—Camila, ¿de verdad estás bien?