—Bienvenido —dije, forzando una sonrisa.
En la oficina, se escucharon aplausos dispersos. Todos recordaban que Hugo había cambiado a varios de los principales empleados recientemente, lo que le había ganado más de un enemigo. Sin embargo, él sabía cómo ganarse a la gente; en cuestión de días, los elogios empezaron a surgir, especialmente después de invitar a todos a desayunos y meriendas.
Su objetivo, después de todo, era todo el Grupo Castillo, no solo un pequeño departamento de diseño.
—¿Cuánt