"¿Qué hay de tus oponentes del duelo? ¿Sabes algo de su intoxicación alimentaria?". Tiene una mirada seria cuando hace esa pregunta. Me siento demasiada débil para hablar. Bajo la mirada y me limito a sacudirla con las lágrimas cayendo al suelo.
¿Qué es todo esto?
"No sé nada", grazno y resoplo entre lágrimas. "Por favor, tienes que creerme".
"Te creo", dice con calma. Mi cabeza deja de temblar y miro al suelo durante un milisegundo antes de mirarlo a él, completamente aturdida.
Me cree.
¿A