Richmond quiso discutir, quiso decir que sus padres no querían, no podían involucrarse hasta ese punto, pero las palabras se le ahogaron en la garganta, porque en el fondo, en un lugar que no quería examinar demasiado, sabía que Darshen tenía razón.
"Bien", dijo finalmente, "pero lo hago a mi manera, sin amenazas, sin violencia, solo preguntas, y si no responden, entonces, entonces veremos qué pasa después".
Darshen asintió. "¿Cuándo?".
"Esta noche", dijo Richmond, "cenaré con ellos, te llevaré