—¿Está viendo este puntito que está aquí? —Amber asintió con los ojos llenos de lágrimas—. Ese es su bebe.
Las palpitaciones del corazón de la pelirroja se aceleraron al ver, y escuchar a su pequeño bebe. Por suerte era uno solo. Amber le dió gracias a Dios por eso, porque tener que lidiar con múltiples bebés, sin dinero, y sola, definitivamente iba a ser muy difícil.
Aspiró tratando de controlarse, viendo como el médico limpiaba el gel de su aún plano vientre.
—¿A qué tiempo se puede ver el se