Cuando Amber entró a su habitación, se encontró con un enorme desastre en ella. Al parecer alguien había estado husmeando en sus cosas, y eso sin duda le dió un mal sabor de boca, «¿Quién podía querer hurgar entre mis pertenencias?»pensó ella con el ceño fruncido, mientras caminaba de un lado al otro desconcertada.
Salió de la habitación furica, para preguntarle a Ramona, quien había entrado en su habitación, pero se encontró con la figura de Astrid en el pasillo.
—¿Qué buscas, esto? —preguntó e