El rostro de Fernando viajó de rojo a blanco pálido en cuestión de segundos . Se puso de pie ante la mirada nerviosa de Amber y caminó por toda la pequeña sala.
—¿Embarazada? —Amber asintió mordiendo sus labios —¿De Andrea? Es obvio —tomó su cabeza entre sus manos—¿Cómo? No me digas —Amber no pudo evitar sonreír —¿Sabes lo que significa esto para mi no es así?
—No, no lo sé —dijo ella bajando la mirada.
—¡Es como si fuera mi hijo! —tomó su frente que había comenzado a sudar —, somos gemelos, 97